
El entorno que rodea la Escuela es muy bello. Se caracteriza por un paisaje de suaves ondulaciones y algunas planicies. Hermosos cerros coronan el horizonte hacia el este. El Arroyo Solís Chico, en su viaje hacia el sur, recorre y nomina el lugar, bordeado de abundantes árboles como mimbres, algarrobos, molles, talas y sauces criollos.
Al tratarse de una zona forestada, caracterizan también el lugar los montes de eucaliptos, que con su follaje perenne verde oscuro, alternan los verdes claros de las pasturas, los brillantes azulados de los tajamares y los cuadros oscuros de la tierra fértil, removida, pronta para ser cultivada.
Variadas especies de pájaros habitan en la zona acompañando la labor cotidiana de los labradores.
Generosa y abundante se manifiesta la Naturaleza en todo el lugar.
Los variados colores del cielo matizan las tardecitas, cuando todo se recoge, el campo se silencia, las luces de los hogares se van encendiendo, allí, donde los afectos fluyen y las familias se reencuentran culminando el día de labor.